Con 1.28 mil millones de usuarios, visitar y publicar en Facebook es uno de los pasatiempo más extendidos del mundo. Cada día, 757 millones de personas se conectan a Facebook para leer, publicar y compartir contenidos. Se habla mucho sobre la importancia de Facebook en la difusión de la cultura, la militancia política y la promoción mercantil, pero lo cierto es que la gran mayoría de los contenidos en Facebook son de carácter personal.

Los números se ponen interesantes cuando nos enteramos que el 20% de los divorcios en el mundo tienen alguna relación con Facebook. Otro dato interesante: de acuerdo con Elizabeth Garone, Career Coach y columnista para la BBC, el 10% de quienes buscan trabajo, son rechazados por algo que publicaron en sus perfiles en Facebook. Estas cifras nos revelan que nuestra vida privada, en realidad no es tan privada.

Ex-novias celosas, empleados resentidos, colaboradores que ansían estar sentados en nuestro escritorio, ex-maridos que no se han resignado, competidores comerciales... A todos ellos, Facebook tiene algo que contarles. El problema se agrava si consideramos que existe un paralelismo entre el mundo real y el virtual y la delincuencia de las calles tiene un poderoso equivalente y aliado en la web.

Dedicaremos esta publicación a la parte más sensible y la que más nos preocupa: a no poner en riesgo absurdo e innecesario nuestra vida, nuestro patrimonio o nuestra integridad física y la de nuestra familia.

Tomar un arma y realizar un acto violento requiere una sangre fría que no todos tienen. Pero  el usuario mal intencionado siente que su responsabilidad se diluye cuando actúa a través internet y particularmente a través de una red social. Muchas veces cuando el complice de un delito es confrontado, responde: "Yo sólo dije en dónde estudiaba; yo sólo dije a qué hora llegaba a su casa". En efecto, el anonimato y la distancia que permite actuar en la web, banaliza una acción reprobable en el imaginario de una mente perturbada.

Las siguientes son algunas medidas de seguridad muy efectivas pero poco evidentes.

No publiques fotos de tus hijos con el uniforme escolar, ni menciones en qué escuela estudia

El solo uniforme escolar le dice a un delicuente en dónde estudia tu hijo, en dónde encontrarlo y a qué horas. Le dice también tu nivel económico. Y por si fuera poco, puede identificar al niño, ya tiene una foto.

Por supuesto, muchas escuelas tienen el mismo uniforme. No siempre es fácil saber de qué escuela se trata. Pero como en muchas cosas, en la red siempre está la respuesta. Y si para algo nos sirven las computadoras es para cruzar datos.

Por orgulloso que estés de tus hijos, no hables de sus rutinas

Decir "Uf, mañana otra vez a las 6 pm con los pumitas" es dar un montón de datos clave. ¿Cuántos campos para entrenar con los pumitas crées que haya en la Ciudad de México? ¿Será muy difícil saber en dónde estarás mañana a las 6 de la tarde?

Tampoco hables de tus rutinas

Con tantas casetas de vigilancia, conjuntos habitacionales cerrados, vecinos vigilantes y demás medidas que ha ido adoptando la gente a todo lo largo de México y en muchos otros países, se nos puede olvidar cuáles son los lugares en donde somos más vulnerables: a la entrada y a la salida. ¿De dónde? - De donde vayas de forma habitual.

No digas a dónde iras de vacaciones ni por cuánto tiempo

No vemos mayor riesgo en contarlo cuando regreses, pero decirlo antes de partir o cuando estás viajando, compromete tu seguridad.

Googléate a ti mismo

De vez en cuando, no está demás revisar qué es lo que Google dice de nosotros. Probablemente no encuentres nada, pero quizás te sorprendas. Si hay algo que no te gusta, pide al administrador del sitio que lo elimine, aunque en algunos casos no podrás hacerlo. Pero si encuentras información delicada, cuentas bancarias, información sobre tarjetas de crédito, etc. debes tomar acciones inmediatas.

Mis amigos no van a traicionarme

Por supuesto que no.  Pero ése es el punto: tus amigos no lo harán. Quienes tienen más de 300 amigos en facebook, pueden preguntarse a cuántos de ellos han visto en los últimos... ¿3 años? ¿10 años? ¿20 quizás? Entre 300 amigos de facebook, habrá más de uno cuya configuración de privacidad sea bastante laxa.

Lo que publicamos en internet y particularmente en Facebook, puede permanecer ahí por tiempo indefinido, aun cuando la cuenta haya sido desactivada. En esta gran memoria que nada olvida, que es internet,  la discreción es más que nunca una gran cualidad.

 

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